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<subject>Rese&#x00F1;as de libros</subject>
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    <article-title>Arciello, Danielle y Juan Matas Caballero (eds.). <italic>P&#x00ED;caros y picarismo. Nuevos estudios en torno a la picaresca, desde sus or&#x00ED;genes hasta la actualidad</italic>. Madrid: Editorial Iberoamericana / Vervuert, 2023, 245 pp.</article-title>
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<contrib-id contrib-id-type="orcid">https://orcid.org/0000-0003-4187-7127</contrib-id>
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<surname>S&#x00E1;nchez Garc&#x00ED;a-Mora</surname>
<given-names>Iv&#x00E1;n</given-names>
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<email>ivan.sanchez01@estudiante.uam.es</email>
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    <product product-type="book"><person-group person-group-type="editor"><string-name><surname>Arciello</surname>, <given-names>Danielle</given-names></string-name> y <string-name><given-names>Juan Matas</given-names> <surname>Caballero</surname></string-name></person-group> (<role>eds.</role>). <source><italic>P&#x00ED;caros y picarismo. Nuevos estudios en torno a la picaresca, desde sus or&#x00ED;genes hasta la actualidad</italic></source>. <publisher-loc>Madrid</publisher-loc>: <publisher-name>Editorial Iberoamericana / Vervuert</publisher-name>, <year>2023</year>, <fpage>245</fpage> <comment>pp.</comment></product>
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<p>Multitud de obras han sido escritas con la figura del p&#x00ED;caro, desde <italic>El Lazarillo de Tormes</italic> hasta, en los a&#x00F1;os m&#x00E1;s recientes, <italic>La familia Pascual Duarte</italic>. Atravesando gran cantidad de movimientos literarios como el Barroco o el Romanticismo, la figura del personaje se ha ido modelando y adaptando a los tiempos: no son, ni de lejos, id&#x00E9;nticos Guzm&#x00E1;n &#x2013;del <italic>Guzm&#x00E1;n de Alfarache</italic>&#x2013; y Lucio &#x2013;del <italic>Asno de Oro</italic>-, una novela protop&#x00ED;cara del siglo II d.C.</p>
<p>Los problemas sociales, as&#x00ED; como la propia sociedad o la necesidad por la que son escritos por sus respectivos autores tampoco son iguales. Uno de los problemas que m&#x00E1;s ha ocupado a los fil&#x00F3;logos que estudian el g&#x00E9;nero es delimitar las fronteras del g&#x00E9;nero: <italic>El licenciado Vidriera</italic> o <italic>El coloquio de los perros</italic>, de Cervantes, han sido algunas de las obras m&#x00E1;s discutidas. Puede ello provocar, entonces, la sensaci&#x00F3;n de que toda obra picaresca es cuestionada para ser asignada al g&#x00E9;nero, ya que las pautas son imprecisas, por lo que, realmente, cabr&#x00ED;a preguntarse: &#x00BF;existe un g&#x00E9;nero picaresco? Con esta pregunta comienza el libro de Danielle Arciello y de Juan Matas Caballero. La pregunta fue formulada por Molho en 1983, y todav&#x00ED;a sigue vigente.</p>
<p>El cap&#x00ED;tulo introductorio de los editores, &#x00AB;Picaresca, picarismo y g&#x00E9;nero picaresco&#x00BB;, es un breve estudio del problema de la denominaci&#x00F3;n del g&#x00E9;nero: nombrando a Frohock y a su insistencia en lo huidizo que puede ser definir la picaresca, a Eisenberg y su contribuci&#x00F3;n, o a Cabo Aseguinolaza, que propuso &#x00AB;la posibilidad de plasmar un modelo literario como es la picaresca que se fundamente en el discurso, con independencia de una identificaci&#x00F3;n entre personajes picarescos y lectores&#x00BB;. De igual manera concurre tambi&#x00E9;n la autoridad de Antonio Rey Hazas: no hay un molde concreto en la mente de los escritores &#x00E1;ureos. Otros autores tambi&#x00E9;n son citados, pero el inter&#x00E9;s del art&#x00ED;culo estriba en exponer un conjunto de reflexiones sobre los distintos argumentos posibles. El car&#x00E1;cter h&#x00ED;brido de la picaresca se aproxima a la idea de picarismo.</p>
<p>El segundo art&#x00ED;culo, &#x00AB;Ret&#x00F3;rica neolatina de traza picaresca: la tradici&#x00F3;n de invectiva y del elogio&#x00BB;, de Mar&#x00ED;a Asunci&#x00F3;n S&#x00E1;nchez, se centra en los tiempos de la literatura latina: en los Siglos de Oro se estaban recuperando, traduciendo e imitando gran cantidad de estas obras. El humanismo reactiv&#x00F3; esta literatura casi perdida en esa &#x00E9;poca; lo cierto es que la picaresca tambi&#x00E9;n tuvo antecedentes, o, por lo menos, unos ecos previos hasta llegar a consolidarse en el siglo XVII. Los subg&#x00E9;neros latinos, como analiza la autora, invitan a la sonrisa y la colaboraci&#x00F3;n; y el uso de la s&#x00E1;tira horaciana o de la iron&#x00ED;a, que es un juego de referencias y sentidos, solo admite una interpretaci&#x00F3;n correcta en el momento preciso: emisor y receptor colaboran, como sucede en la picaresca &#x2013;y bien logra mostrar Quevedo en <italic>El Busc&#x00F3;n</italic>, con su conceptismo y s&#x00E1;tira&#x2013;. En un recorrido minucioso, el art&#x00ED;culo ofrece los ecos previos de lo p&#x00ED;caro y de la literatura que sigue esa v&#x00ED;a, as&#x00ED; como las formas aplicadas en el relato, como las sentencias, las f&#x00E1;bulas o el apogtema.</p>
<p>Contin&#x00FA;a el art&#x00ED;culo de Jes&#x00FA;s Ricardo C&#x00F3;rdoba, &#x00AB;Dos episodios picarescos en <italic>El viaje entretenido</italic> (1603) de Agust&#x00ED;n de Rojas Villandrando&#x00BB;. Evidencia la consolidaci&#x00F3;n de la literatura picaresca a principios del siglo XVII. Esta obra acude a elementos picarescos que estaban en auge, pero sin adherirse a este g&#x00E9;nero, mostrando c&#x00F3;mo muchos elementos picarescos son funcionales y pr&#x00E1;cticos para tejer una historia ficcional de car&#x00E1;cter realista atractiva para el p&#x00FA;blico. Analizando la obra, el autor del art&#x00ED;culo ofrece una serie de observaciones de <italic>El viaje entretenido</italic> y su relaci&#x00F3;n con el g&#x00E9;nero picaresco, como el origen del p&#x00ED;caro: &#x00AB;No digo que nac&#x00ED; en el Potro de C&#x00F3;rdoba, ni me cri&#x00E9; en el Zocodover de Toledo [&#x2026;]: mas digo que nac&#x00ED; en la villa de Madrid&#x00BB;.</p>
<p>El cuarto art&#x00ED;culo es de Fernando Rodr&#x00ED;guez Mansilla, &#x00AB;Las p&#x00ED;caras, el ornato corporal y el vestido en <italic>Correci&#x00F3;n de vicios</italic>&#x00BB;. En &#x00E9;l se abordan tres novelas: <italic>La dama del perro muerto</italic>, <italic>El escarmiento del viejo verde</italic> y <italic>La ni&#x00F1;a de los embustes</italic>, de Alonso J. de Barbadillo. Se centra en la mirada sat&#x00ED;rica de los vestidos y accesorios y en la picaresca de las protagonistas, que aparece para mostrar la adaptaci&#x00F3;n a la sociedad.</p>
<p>A este art&#x00ED;culo de p&#x00ED;caras le sigue &#x00AB;Teresa de Manzanares: embustera, p&#x00ED;cara, obrera, v&#x00ED;ctima&#x00BB;, de Jos&#x00E9; Manuel Correoso Rodenas. Se ejemplifica otra mujer caracter&#x00ED;stica del g&#x00E9;nero, Teresa de Manzanares; en la obra &#x2013;de 1632&#x2013; se destaca la hibridaci&#x00F3;n llevada a cabo por Alonso de Castillo Sol&#x00F3;rzano: las caracter&#x00ED;sticas propias de la picaresca (aunque no muy abundantes) se mezclan, como se analiza en este art&#x00ED;culo, con otras particularidades de la narrativa. As&#x00ED; pues, dice Correoso: &#x00AB;si L&#x00E1;zaro de Tormes es el prototipo de los p&#x00ED;caros de la literatura espa&#x00F1;ola, y el Guzm&#x00E1;n de Alfarache de Mateo Alem&#x00E1;n su arquetipo [&#x2026;], las p&#x00ED;caras de Castillo Sol&#x00F3;rzano, y Teresa entre ellas, constituir&#x00ED;a una categor&#x00ED;a diametralmente opuesta&#x00BB; (98). Se comentan algunas similitudes entre L&#x00E1;zaro y Teresa, que suelen ser nexos comunes a todos los p&#x00ED;caros, en general; y tras ello, la ruptura de los moldes que produce Teresa de Manzanares es analizada.</p>
<p>El sexto art&#x00ED;culo se titula &#x00AB;De p&#x00ED;caro a santurr&#x00F3;n: la evoluci&#x00F3;n del protagonista en algunos ep&#x00ED;gonos del g&#x00E9;nero picaresco&#x00BB;, de Miguel Donoso Rodr&#x00ED;guez. Ejemplificado en las obras <italic>Vida del escudero Marcos de Obreg&#x00F3;n</italic>, <italic>Alonso, mozo de muchos amos</italic> y <italic>Periquillo el de las gallineras</italic>, esta investigaci&#x00F3;n examina el car&#x00E1;cter social o, al menos, el incremento del inter&#x00E9;s de los autores por representar m&#x00E1;s al mundo que rodea al p&#x00ED;caro que al car&#x00E1;cter del propio p&#x00ED;caro. Lo moralizante atrae m&#x00E1;s a diversos escritores, situando a sus p&#x00ED;caros en niveles distintos a los que podr&#x00ED;an encontrarse Guzm&#x00E1;n, L&#x00E1;zaro, o incluso don Pablos, para lograr una finalidad distinta a esas primeras obras. Se critica con benevolencia los fallos, defectos o vicios de los p&#x00ED;caros de este otro nivel, llegando incluso a buscar benevolencia, dice Donoso Rodr&#x00ED;guez. Algunos p&#x00ED;caros se alinean con indefensos, lo que hace que la obra d&#x00E9; un paso mayor en la labor did&#x00E1;ctica.</p>
<p>El s&#x00E9;ptimo art&#x00ED;culo muestra la continuaci&#x00F3;n ap&#x00F3;crifa del <italic>Guzm&#x00E1;n de Alfarache</italic> de Machado da Silva, en el que se intenta imitar el estilo. El art&#x00ED;culo de Iria Pin Moros, titulado &#x00AB;Ecos del estilo del <italic>Guzm&#x00E1;n de Alfarache</italic> de Mateo Alem&#x00E1;n en la <italic>Tercera parte</italic> de Machado da Silva&#x00BB;, hace un an&#x00E1;lisis de la imitaci&#x00F3;n del modo de escribir en ambas obras. Adem&#x00E1;s, centra el inter&#x00E9;s en la parte ap&#x00F3;crifa, poco recordada, frente a la otra m&#x00E1;s conocida de Luj&#x00E1;n de Sayavedra. Adem&#x00E1;s de las similitudes, observa distintos tratamientos del personaje, como que se le considere en esta versi&#x00F3;n un exp&#x00ED;caro convertido a la religi&#x00F3;n: se le beatifica y rodea de seres virtuosos.</p>
<p>Prosigue Beatriz de Alba-Koch con &#x00AB;<italic>El Periquillo</italic> de Lizardi y la picaresca de la Ilustraci&#x00F3;n en Nueva Espa&#x00F1;a&#x00BB;. <italic>El Periquillo Sarniento</italic> es considerada narrativa picaresca y una de las primeras novelas &#x2013;si no la primera&#x2013; de Hispanoam&#x00E9;rica. Fern&#x00E1;ndez de Lizardi, en 1816 emplea las caracter&#x00ED;sticas del p&#x00ED;caro para denunciar la situaci&#x00F3;n de su patria. El art&#x00ED;culo analiza las nuevas transformaciones del g&#x00E9;nero en su novela para, a trav&#x00E9;s de las ideas ilustradas, promover una cr&#x00ED;tica social y la reforma de la sociedad. Observando tanto el contexto que rodea a <italic>El Periquillo</italic> como el texto de la obra se puede entender que la obra tiene, como es propio del g&#x00E9;nero, un car&#x00E1;cter educativo, pero en este caso, como es propio de su siglo y de su continente, con ideas distintas.</p>
<p>Un salto en el tiempo nos lleva al cine: Mar&#x00ED;a Dolores P&#x00E9;rez Murillo, en su art&#x00ED;culo &#x00AB;Picaresca, marginalidad e invisibilidad a trav&#x00E9;s del cine latinoamericano (1950-2020)&#x00BB;, ofrece un panorama de los ni&#x00F1;os de suburbios de ciudades latinoamericanas. Estos p&#x00ED;caros, o supervivientes de la actualidad, yacen olvidados y es el cine de autor el que los recupera; pese al intento de censurarles, reciben cuantiosos premios internacionales. El estudio trata de denunciar la pobreza y hacer ver las estrategias de supervivencia, as&#x00ED; como denunciar actos de limpieza de calles paramilitares en los que exterminan a estos ni&#x00F1;os olvidados por la sociedad.</p>
<p>Por &#x00FA;ltimo, el art&#x00ED;culo &#x00AB;La psicolog&#x00ED;a del p&#x00ED;caro y la l&#x00F3;gica cultural en la literatura contempor&#x00E1;nea escrita en espa&#x00F1;ol&#x00BB;, de Santiago Sevilla-Vallejo, muestra la supervivencia del g&#x00E9;nero en la actualidad: novelas como <italic>El recurso del m&#x00E9;todo</italic> (1974), de Alejo Carpentier, <italic>Los helechos arborescentes</italic> (1980), de Francisco Umbral, y <italic>La ciudad de los prodigios</italic> (1986) de Eduardo Mendoza. La psicolog&#x00ED;a del nuevo p&#x00ED;caro es distinta a la de los anteriores, pero mantiene la esencia. La picaresca se asimila al <italic>bildungsroman</italic>, ya que ejemplifica c&#x00F3;mo un personaje aprende a sobrevivir y madurar. El g&#x00E9;nero sobrevive porque critica la corrupci&#x00F3;n en la sociedad, presente en toda &#x00E9;poca.</p>
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